La casa de los violinistas

Cuando Elena y Javier, dos violinistas que iniciaban una nueva etapa de su vida lejos de Madrid, nos encargaron el diseño de su casa, fue una alegría y un reto: una parcela entre encinas, enebros y rocas de granito, con increíbles vistas hacia la Sierra de Guadarrama. La vivienda con un programa mínimo se integra en este entorno respetando sus preexistencias y estableciendo una estrecha relación entre arquitectura, paisaje y vida cotidiana.

Colaboradores
Guillermo Santos. Arquitecto
Carlos Jiménez. Arq. Técnico

Constructora
ÁBATON

Fotografías
Guillermo Santos

Superficie
170 m2

Presupuesto
450.000 €

Estado
construido

Cuando Elena y Javier nos pidieron que diseñáramos su nueva casa fue una auténtica alegría. Los propios clientes —dos estupendos violinistas que iniciaban una nueva etapa de su vida alejándose de Madrid—, la parcela —un lugar de vistas privilegiadas hacia la sierra, poblado de encinas, enebros y bolos de granito— y el programa —una vivienda de dimensión contenida que debía albergar también un espacio para ensayar— conformaban un punto de partida excepcional.

El proyecto se concibe desde el máximo respeto a las preexistencias del lugar: el arbolado y las afloraciones rocosas se preservan y se convierten en protagonistas. Al mismo tiempo, se busca garantizar la privacidad respecto a las parcelas colindantes y establecer una continuidad fluida entre el interior y el exterior de la vivienda, entendiendo la parcela como la proyección natural de cada espacio interior hacia el paisaje.

La vivienda se sitúa en la zona sur de la parcela, liberando el ámbito de mayor interés paisajístico, localizado junto al frente de fachada, y dando la espalda a la edificación vecina de mayor presencia. De este modo, y mediante la operación de elevar la casa sobre pilotes, se logran vistas abiertas hacia la Sierra de Guadarrama en dirección norte.

El edificio se organiza en dos cuerpos diferenciados: uno que alberga los usos comunes o zona de día, y otro que contiene los espacios privados o zona de noche. Entre ambos se produce un ligero giro: el volumen de día se alinea con los límites de la parcela, mientras que el de noche adopta una orientación norte–sur. Esta disposición permite acompañar el recorrido de acceso, que se mantiene en su trazado original por el frente oeste de la parcela, discurriendo entre la vegetación existente, las rocas y la propia construcción.

Ambos cuerpos presentan un carácter diferenciado, siendo la cubierta el elemento unificador y principal de toda la vivienda. El volumen de noche es más compacto y simétrico, mientras que el de día posee una mayor escala y una cubierta con un grado mayor de singularidad. En este último se rompe deliberadamente la simetría: la cornisa del lado norte se eleva para ampliar la percepción espacial y reforzar las vistas hacia el jardín y la sierra, mientras que en el lado sur se baja la cota de la cornisa para conseguir en las zonas de estar y comedor una escala más doméstica. Esta asimetría permite, además, la apertura de un gran lucernario orientado al sur, que atrapa la luz natural y la energía solar.

La materialidad del proyecto también se organiza en dos niveles. En el nivel inferior, donde se desarrolla la vida cotidiana, se emplean materiales y colores neutros: paredes pintadas de blanco, muros de ladrillo visto igualmente blanqueados, hormigón y vidrio. Sobre este basamento se superpone el mundo de la cubierta, concebido como un gran cascarón que envuelve lo que sucede debajo y que se formaliza íntegramente en madera.

Entre las ideas que han guiado el diseño destacan:

  • Respetar el arbolado y las afloraciones rocosas del lugar, convirtiéndolos en elementos protagonistas del proyecto.
  • Priorizar las vistas del entorno, garantizando al mismo tiempo la privacidad frente a los vecinos.
  • Buscar la máxima luminosidad y amplitud espacial.
  • Entender la parcela como una extensión de los espacios interiores, favoreciendo salidas directas al jardín desde cada estancia.
  • Diferenciar claramente los ámbitos comunes y privados mediante dos cuerpos independientes.
  • Integrar, dentro de una volumetría sencilla, un elemento singular que otorgue carácter al edificio.
  • Diseñar una vivienda energéticamente responsable, protegiéndose del sol en verano y aprovechando su energía en invierno.
  • Utilizar materiales nobles que ganan belleza con el paso del tiempo, evidenciando los efectos de la luz, la humedad y el uso.